¿Sabías que no toda la violencia grita… pero igual deja huella?
Se llama microviolencia.
Y pasa todos los días… en el trabajo, en casa, en pareja.
Son esas “pequeñas cosas” como:
Interrumpirte cuando hablas
Decirte “estás exagerando”
Ignorar tus ideas
O hacer bromas que incomodan… pero “son juego”
No parecen graves…
pero repetidas, desgastan.
Te hacen dudar de ti,
te hacen callarte,
te hacen sentir menos.
Y lo más fuerte…
es que muchas veces ni siquiera nos damos cuenta de que lo hacemos.
La microviolencia no siempre es intencional,
pero siempre tiene impacto.
Hoy te invito a algo simple:
Escucha más.
Valida más.
Respeta más.
Porque el respeto no está en los grandes gestos…
está en lo cotidiano.
Si esto te hizo sentido, compártelo.
Hablemos de lo que casi nadie nombra.

